Estas últimas semanas han sido intensas en proyecto, los niños tienen tantas creatividad que a veces se necesitan más horas en el día para llevar a cabo las ideas maravillosas que salen de sus mentes.

En una publicación pasada de proyecto, se escribió acerca del instrumento musical que había compartido Tomás Martínez Palencia con el grupo, este instrumento se llama Zampoña.

Isabela Henao Lopera: <<Ya sé ¿y por qué no hacemos unas de esas?>>

Rafael Fernández Dulcey:<<Sí, yo en el parque vi como unos palitos que son así muy parecidos>>

Debido a esta idea todos ocuparon tiempo del descanso para buscar el material tan parecido a la zampoña, efectivamente eran palitos de bambú, que cuando los niños soplan emiten un sonido particular, con este gran descubrimiento se destinó  un espacio en el salón para poner los palitos de bambú que los niños recolectaban  y hacer las zampoñas.

Juan Felipe Acevedo Jaramillo: <<Mira profe, este suena (sopla)>>

Gabriela Matta Gil:<<Este no sirve, porque no suena>>

Anabella Piedrahita Márquez:<<Este está muy grande, y suena muchísimo, hay que soplar muy bien>>

Maria José Berrío Duque:<<Ahhhh, este tiene hormigas, este no servirá para nada>>

Finalmente después de 3 días de búsqueda, tenían palitos suficientes para hacer las zampoñas, pero… ¿y ahora que hacemos para cortarlas? Preguntó la profe a los niños.

Isabela Henao Lopera: <<Yo traje ya estos cortados, mi papá me ayudó a cortarlo con algo que no pueden usar los niños, y también traje lija, es que esto se lija y queda suavecito>>

Ana María Buitrago Ríos:<<podríamos decirle a los trabajadores si tiene eso que tiene el papà de Isa para cortar>>

Todos:<<Sii>>

Simón Zuluaga Martínez: <<Pero primero tenemos que saber las medidas, porque vean que la que trajo Tomás tiene palitos de diferentes tamaños>>

Pablo Giraldo Vergara: <<Ya sé, usemos una regla>>

Gracias a la curiosidad por saber cuánto median, ésta fue la ocasión perfecta para usar las regletas de Cuisenaire, una metodología de la pedagogía activa creada por Georges Cuisenaire un profesor Belga de educación primaria quien inventó estas regletas como una herramienta para enseñar matemáticas.

Con las regletas en el aula, contamos, comparamos, medimos, preguntamos ¿Cuál es más grande y cual es más pequeña? Se trabajaron conceptos de comparación e igualdad, mayor que, menor que, sumaron: ¿de la regleta 10 cual regleta puedo sumar para que quede del tamaño de la zampoña?  Y lo mejor de todo… se divirtieron aprendiendo y midiendo para el maravilloso instrumento musical de sonidos precolombinos.

Pablo Londoño Burgos:<<Mira profe, este es el color correcto de este palito>>

Candelaria Restrepo Correa:<<A este le podemos sumar un 2 para que quede igual>>

Pedro Ruiz González:<<ocho más cuatro es igual a doce (8+4= 12)  pero nos queda faltando un cuadrito>>

Jerónimo Sorza Ospina:<<Mira profe, encontré la indicada>>

Emiliano Salas Elejalde: <<Teacher, entonces yo lo señalo acá para que corten ahí, ¿cierto?>>

Aprender jugando es visto como una utopía hasta que las maestras se encargan de bajarlo a la realidad con experiencias pedagógicas fundamentadas en ello, el juego puede ser potenciado por el adulto, ya sea por iniciativa propia, a través de experiencias especialmente diseñadas que retroalimentan entre todas las dimensiones, la cognitiva. Este acompañamiento por medio de una interacción afectiva da seguridad y confianza para que el niño se exprese y disfrute el momento de estar allí aprendiendo con sus compañeros.

¡Luces, regletas y acción pedagógica!
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